SOLE

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Esta es mi foto exactamente un año y medio después. Parece increíble, verdad?.

Me siento como la protagonista de estos programas de televisión en los que te hacen un cambio impresionante, pero esta vez el cambio no solo ha sido físico, el cuál como podréis ver es evidente, sino también psicológico. Ahora os contaré por qué.

Ni sé como llegué a tal estado de abandono. La verdad, me he considerado siempre una persona feliz y afortunada, pero me ha gustado mucho comer y comer de todo.

Quizás lo que menos me gusta es la verdura, pero también la como.

Entonces claro, empiezas cogiendo unos kilos y otros y otros... y si encima no tienes a nadie que te diga que te controles, que estás engordando mucho, sino que por el contrario “como hacía mi marido” no le importaban los kilos, siempre decía que estaba fenomenal, pues ¡ya está! Cada vez engordas más y no encuentras el tope.

Sí es cierto que he hecho repetidas veces dietas. Creo que eso le pasa a todos los que estamos gordos. Pero después de estar sacrificándote y pasando hambre durante un tiempo terminas la dieta (si es que la terminas) y de nuevo ves la puerta abierta hacia esos alimentos tan suculentos y siempre prohibidos que no has podido comer. Por tanto en la mitad de tiempo se recupera el doble del peso perdido.

Pues bien, yo llegué al límite, y el perder a un ser muy querido para mí hizo que sintiese miedo, pensé que debía poner remedio a mi peso, ya que aunque de momento mi salud era buena probablemente dejaría de serlo en breve.

Todos sabemos que si a la edad le sumamos peso elevado, tensión arterial alta como era mi caso, antecedentes diabéticos e hipertensos, en fin, se tienen todas las papeletas echadas para una lotería que no deseaba. (diabetes, ictus, infarto...).En parte y por otra, como no, mi aspecto físico. Cada vez más difícil encontrar talla pues iba por la 62 y ¡ojo el precio que tiene la ropa de tallas grandes!.

Lo primero que hice fue ir al médico de la seguridad social, pedirle análisis y me los hicieron muy completos. Salieron bien y me dijeron que tenía que perder peso. Me dieron una dieta en un folio y me citaron para el próximo mes. ¿Cómo pretenden que te quites de encima 40 kg pesando los alimentos y sin salirte de lo típico?

¿Qué pasa, que no tenemos derecho a alternar, salir, tomar algo por ahí como el resto del mundo?. Pues no. Según ellos, bastante hemos tomado ya.

Casualmente cogí una propaganda de “Sbelta” que como otras muchas veces te prometen perder, sin pastillas, y comiendo de todo, además sin límite de cantidades. Pensé: ¡Ja! ¿Dónde está el truco?. Pero fui porque si me iba mal en un mes se vería y tampoco tenía nada que perder, a no ser los kilos claro.

¡Menudo acierto!!. De verdad se pierde sin poner límite a la cantidad de comida, sin pastillas... todo lo que anuncia es verdad y realmente comes de todo.

Yeny ( mi doctora, mi ángel) se encarga de que no sientas ansiedad, porque cuando empiezas a echar algo de menos ¡zas! ahí tienes tu premio y te da ese bocata de tortilla de patatas que hace veinte días que no te comes. Y lo mejor de todo es que no engordas ni un gramo de lo que has perdido.

Que tienes un cumple, pues te infla a chucherías, tarta, gusanitos, patatas fritas.... y no pasa nada, no engordas.

No puede ser!, pensaréis, pues no penséis porque para eso está ella. Organiza tu semana gastronómica según tus necesidades y consigue que pierdas sin hambre y sin ansiedad. Se come de todo, desde un plato de verdura a tus huevos con bacon, realmente no hay apenas nada prohibido porque te deja beber hasta alcohol.

Yo no he salido a alternar tanto en mi vida como lo hago ahora. Voy a cenar, a discotecas, a tomar el vermouth y como casi igual que el resto.

Es vedad que hay semanas mas duras, pero no se está siempre de fiesta ¿verdad?. Y esas semanas siempre son de vez en cuando, por lo que son soportables ya que sabes que cuando llegue el próximo martes de nuevo te cambia la dieta y te libera de esta que te gusta menos.

Para mí Yeny no ha sido sólo mi médico, ha sido mi psicóloga, mi amiga, mi confidente y esa unión ha conseguido que mi vida de un giro de 180º y se convierta en otra cosa.

Ya no compro ropa en las tallas grandes y al contrario que antes, me encanta ir de tiendas, quizás me gaste lo mismo, pero compro muchos más trapos.

Me apetece salir y me gusta que todos los que me conocen me digan lo guapa que estoy. Mucha gente piensa que me he operado del estómago. Pues no. He conocido a una buena doctora., la mejor. Y ha conseguido cambiar mi vida.

Sé que lo primero que se tiene que hacer es estar convencido de querer perder kilos, después es encontrar a alguien que te ayude a conseguirlo sin que ello sea ni un sacrificio, ni una pesada cruz, sino algo natural. Que tu dieta se adapte a tu vida y a tus costumbres y eso Yeny conmigo lo ha conseguido con creces.

Gracias Sbelta!

Sole